domingo, 24 de enero de 2016

"Frida y yo"


Guadalajara es una ciudad perfecta para los amantes del arte; ya sea un museo, obra de teatro, concierto, exposición de arte, edificio histórico o un performance charro o de mariachi, esta bella ciudad ofrece todo tipo de actividad hasta en su más recóndito rincón. En esta ocasión mi compañera Hyunji Song y yo, Natalie Bravo, asistimos el sábado 23 de enero a uno de los edificios de estilo neoclásico más emblemático de la ciudad: El Hospicio Cabañas. Fue construido en 1801 con el nombre de la Casa de la Misericordía bajo la supervición del ilustre arquitecto Manuel Tolsá. Sirvió como hogar de huérfanos de 1810 a 1980. En su interior se conservan algunos de los murales más importantes de José Clemente Orozco, como "El hombre en llamas", y en 1997 fue declarado como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Hoy en día es la sede del Instituto Cultural Cabañas dedicado a la promoción y difusión cultural tapatía. Decidimos asistir a este museo por la exposición de arte que tenían sobre la vida de la pintora y poetisa mexicana más famosa: Frida Kahló. Reconocida por su inconfundible uniceja, sus sentimentales obras de arte o por su severa enfermedad y accidente que la llevó a someterse a 32 operaciones quirúrgicas, Frida Kahló es un icono nacional que merece ser reconocida y apreciada por todos los que nos hacemos llamar mexicanos.




La exposición-taller "Frida y yo" es un espacio diseñado para niños y sus familias como una plataforma de educación y promoción cultural. Es una producción lograda del Centro Georges Pompidou de París en colaboración con la Secretaría de Cultura del Estado de Guerrero que tuvo sede en el Hospicio Cabañas del 3 de octubre del 2015 al 31 de enero del 2016. La vida de Frida se despliega a través de 10 módulos y seis temáticas: el autorretrato, el dolor, la familia, la naturaleza, Diego Rivera y París, de una forma dinámica y auto didáctica a partir de los cuales los niños tendrán la oportunidad de transitar y aprender sobre identidad, cultura, historia de Francia y del universo colorido y maravilloso de México para formar una mejor percepción y representación de sí mismos. Cada isleta tenía una explicación en español, inglés y francés y cada actividad era diferente para que los niños aprendieran en todo momento. Por ejemplo, para enseñarles a los pequeños del accidente que tuvo la artista se construyó un tipo rompecabezas de un esqueleto en donde estaban marcados los lugares donde se había lastimado la señora Kahló.

Otra de las actividades ponía a los infantes acostados en un mueble sobre una plancha de plástico y en la parte de arriba un espejo donde se reflejaban acostados, delante de ellos estaba un pequeño pizarrón para dibujar y de esta forma simulaban la cama de Frida Kahlo. Para darle al niño una idea de “La Casa Azul”, se construyó un pequeño islote en donde colgaban diferentes cortinas con imágenes de la residencia de Frida Kahló y Diego Rivera, así el niño se sentaba en un banco de madera y los acompañantes podían tomarse una foto con varios escenarios de la casa ubicada en Coyoacán para darle una idea más gráfica, también aquí se encontraban imágenes de diferentes pinturas de ella, como "El autorretrato". Una de las actividades que chicos y grandes hacían y disfrutaban fue en donde se explicaba el casamiento de Diego Rivera y Frida Kahló mediante una pared en la que se encontraban dos espejos con las medidas de los artistas y las personas se paraban en frente de ellos y veían el contraste de su cuerpo con la silueta de ellos. La exposición también contaba con una actividad de un árbol genealógico de la familia Kahló en donde tenía fotos de familiares y se podían pegar con imanes. Además de la alta tecnología que se utilizó, también había un mueble con diferentes cajones y cada uno contenía diferentes artículos y documentos de ellos. Dentro de la sala también había animales de plástico que tenía una tableta en la espalda mostrando imágenes de Frida atendiendo a las diferentes criaturas que albergaba en su casa y de esta manera los niños sabían que la pintora tenía diversas especies en su patio. Al final de la sala se encontraba la célebre frase “Pies, para que los quiero, si tengo alas para volar”.

"Frida y yo" es una celebración de la vida y obras de la artista del siglo XX que se convirtió en una figura emblemática del arte moderno mexicano. En el tiempo que estuvimos en la exposición se mostró una asistencia considerable tanto de adultos como niños, llevando a cabo el objetivo de dicho espacio cultural. Sin embargo, las actividades que se presentaron pudieron ser más interactivas y también se podría haber agregado más ya que la sala se lograba apreciar un poco vacía en cuanto a islotes, La calidad de los juegos fue adecuada y se utilizó la tecnología de manera positiva con diferentes dispositivos dándole así un toque más moderno a la exposición. De igual manera también se presentaban colores fuertes para atraer a los niños y la aceptación de los niños era evidente debido a sus reacciones. En cuanto a publicidad, el evento no tuvo mucha promoción diferentes zonas de la ciudad desperdiciando la posibilidad de una mayor asistencia de visitantes al Hospicio Cabañas, el cual es una casa de cultura para promover y dar a conocer la historia de nuestra ciudad.


Este tipo de eventos son de gran importancia en nuestra ciudad para no perder la educación cultural y empezar a difundirla desde temprana edad de una manera dinámica y didáctica en la que los niños puedan conocer a distintos artistas que se van vuelto en representantes de nuestra cultura alrededor del mundo. En este caso, "Frida y yo" sirvió de canal de conexión entre nosotras y nuestro niño interior porque al llegar ahí parecíamos más entretenidas que algunos niños y también consideramos que es importante tener este tipo de actividades para despejarnos del ritmo de vida tan acelerado que llevamos y darnos el tiempo de valorar algo tan valioso, como lo es el arte.

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